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La responsabilidad de la empresa ante el ciberacoso laboral: introducción

25 agosto, 2017 / POR / EN Ciberacoso laboral

Todo lo que respecta a nivel nacional e internacional en materia de cumplimiento normativo laboral y protección de derechos humanos, contempla la obligación del empresario de evitar cualquier tipo de conducta de acoso o discriminación en el trabajo.

Nuestro ordenamiento jurídico laboral contempla una doble responsabilidad por parte del empresario respecto a las conductas de acoso, discriminación o violencia en el trabajo:

  1. Por un lago, existe una responsabilidad por acción como consecuencia de una conducta activa del propio empresario o de sus empleados.
  2. Y por otro, por omisión, como resultado de la inactividad del empresario al no tomar las medidas pertinentes para evitar dichas conductas de acoso, bien fueran sean de carácter personal, físico o a través del uso de las nuevas tecnologías (ciberacoso laboral)

Por ello, toda empresa que abogue decididamente por el compliance en general, y por el compliance laboral en particular, deberá tener muy en cuenta ambos tipos de responsabilidades y las obligaciones normativas que conllevan, para así elaborar y poner en práctica un protocolo eficaz que prevengan estos comportamientos o, en su caso, sancionarlos disciplinariamente de la forma más adecuada.

En lo que respecta a la normativa, es la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (LO 3/2007) la que obliga a disponer de Planes de Igualdad específicos a aquellas empresas con más de 250 trabajadores así como al empresario con independencia de su tamaño o sector de actividad, a formular e implantar determinados protocolos de prevención contra el acoso laboral sexual o por razón de sexo (art. 48 LO 3/2007), así como “arbitrar procedimientos específicos para su prevención y para dar cauce a las denuncias o reclamaciones que puedan formular quienes hayan sido objeto del acoso” (canales de denuncia de whistleblowing). Por ende, no nos encontramos antes una mera recomendación, sino ante una clara obligación positiva exigible a todo empresario.

Sin embargo, la pregunta que ahora mismo está gestándose dado el gran auge que ha tenido internet en los últimos tiempo es: ¿y si el acosador realiza los comentarios desde un lugar distinto del centro de trabajo, con medios personales o fuera del horario laboral a través de medios tecnológicos o redes sociales privadas? ¿está realmente obligado el empresario a contraer algún tipo de responsabilidad antes estas conductas?

Si echamos mano de la casuística, por ejemplo, conductas como dejar de ser “amigo” en Facebook de un trabajador (según reciente resolución de 23 de septiembre de 2015, de la Comisión para el Trabajo Justo de Australia), el envío masivo de mensajes de temática sexual o “expulsar” a un trabajador de un grupo de WhatsApp creado con finalidad laboral, podrán llegar a considerarse, en justa valoración de otros indicios, conductas de ciberacoso laboral.

Hasta aquí la introducción acerca de la responsabilidad de la empresa ante el ciberacoso laboral. En la segunda parte de nuestro artículo expondremos todas y cada una de las consecuencias a las que puede enfrentarse la empresa a nivel legal en el ámbito del ciberacoso laboral. Haz clic aquí para conocerlas

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